22-11-15
Antonio Machado dejó constancia escrita de que nunca persiguió la gloria. Y lo hizo así, textualmente. Pero yo lo encontré, quizá de una manera más críptica, en otro de sus versos: Monotonía de lluvia tras los cristales.
21-11-15
En su infinita misericordia, Dios nos aferra a la vida, lo llena todo de dolor, de guerra y de odio. Luego nos mata amorosamente. Todo para demostrarnos cuánto nos ama y los motivos que lo impulsaron a crearnos de la nada donde, por no ser, no éramos aún desgraciados. No tengo más remedio que reconocer que si yo fuese Dios haría algo parecido. ¿Cómo, si no, iba a descargar mi frustración de infinitud y soledad?.
20-11-15
Yo no me enamoré de ti
porque fueras la más guapa,
ni por tu arrebato carnal,
ni por ser la más simpática.
Ahora que lo pienso bien
puede que ni me enamorara.
19-11-15
Siempre quise ser mayor de pequeño. Ahora soy mayor, pero soy pequeño. Lo lógico sería seguir queriendo ser mayor sin ser pequeño. Hay ciertos granos de arena en ciertas playas que creen ser mayores. Y ciertas personas que creen ser algo. No me dais pena, hijos de puta, me dais asco.
18-11-15
Morirse suele ser duro
cuando no quieres morir,
pero vivir por vivir
es ser la piedra de un muro
eterna de cal y sol,
mineral de tiempo lento,
sollozo, piedra y lamento
mudo, de miseria y de control.
17-11-15
La diferencia entre las buenas personas y los impresentables estriba en que las buenas personas sabemos que lo somos y lo pregonamos a los cuatro vientos, mientras que los impresentables niegan serlo. Es decir: nosotros reconocemos nuestros defectos y ellos, no.
16-11-15
De ese amigo del alma que todos tuvimos alguna vez ya no recuerdo ni el nombre. Del gran amor de mi vida por el que perdí la razón y la hacienda, suponiendo que haya existido, no conservo memoria. Nunca tuve una patria y, por supuesto, no tengo dios. Pero he perdido la cuenta de los amos que he tenido. Sólo me queda la esperanza de verlos ir muriendo poco a poco. También yo moriré, es ley de vida, y llevaré el consuelo y la paz a todos aquellos que fueron mis siervos.
15-11-15
En cierta ocasión conocí a un asesino a sueldo. No me lo dijo él personalmente, por supuesto. Lo deduje yo de un par de detalles. El primero fue que siempre hablaba con monosílabos. Pero el definitivo fue cuando lo invité a tomar una copa: pidió agua mineral sin gas y se la bebió directamente de la botella.
14-11-15
"Llévales agua a esos muchachos, están muertos de sed. Y, si alguno de ellos te toca el culo, haz como si no te hubieses dado cuenta. Son buenos chicos". Toda mi vida le he querido tocar el culo a Claudia Cardinale y que ella mirase para otro lado así, como sin darle mucha importancia a la cosa. Como dice mi amigo Clint: Sergio, eres un hijo de puta.
13-11-15
Hay personas creyentes y personas no creyentes. Juan, por ejemplo, cree que fuimos todos creados por Dios, que unos somos buenos y otros, malos, y los buenos van al cielo mientras que los malos van al infierno. Juan es una persona creyente. Pedro, por otro lado, no cree en Dios ni cree que seamos sólo buenos o sólo malos, sino una mezcla de las dos cosas. Pedro es una persona no creyente. Recapitulemos: Pedro cree que somos resultado de un arbitrario proceso de evolución, máquinas biológicas que un día dejan de funcionar y ahí se acaba la historia. Pedro es una persona creyente. Juan, sin embargo, no cree en la evolución, ni en la química biológica ni en la ambigüedad moral. Juan es una persona no creyente. Volvamos al principio: Hay personas creyentes y personas no creyentes: Son las mismas personas.
12-11-15
Precisamente porque moriremos más tarde o más temprano. estamos vivos. Todos excepto los muertos, que ya no volverán a morir. Eso significa que los inmortales lo son, sencillamente, porque están muertos.
11-11-15
Todos hemos de morir más tarde o más temprano en el seno de Dios. Salvo que logremos que sea Dios quien muera en nuestro seno y nos deje morir en paz.
10-11-15
En el casino de cierta vetusta villa tuvo lugar una eterna partida de dominó que enfrentaba por un lado al cura y al alcalde y por el otro al médico y al maestro. En esa vetusta villa nadie gobernaba, nadie predicaba, nadie curaba ni nadie enseñaba: Todo Dios jugaba al dominó. Y fue precisamente Dios en persona el que cerró a pitos.
9-11-15
Un veterano sacerdote de los de la vieja escuela, es decir, un cura como Dios manda, comentaba muy serio a sus hermanos de sacristía que, tal y como se está poniendo el patio, había que dejar de lado, al menos momentáneamente, el tema de la pedofilia, sobre todo desde que que había descubierto que los servicios de un buen chapero le daban sopas con honda a toda esa caterva de críos imbéciles y lloricas. El problema era que un buen chapero cuesta una pasta, pero se daba la circunstancia de que las parroquianas de su circunscripción eran muy devotas del mártir San Sebastián y, el cepillo que había bajo la imagen del santo asaeteado estaba siempre lleno a rebosar. ¿Qué mejor destino para esas caritativas donaciones que sufragar los honorarios de un chapero serio y responsable?.
8-11-15
Un amigo rabino me contó en cierta ocasión una curiosa anécdota: Uno de sus acólitos cometió un error mientras recitaba la Torá y soltó un taco. Yavhé se cabreó de tal manera que le lanzo un rayo fulminante e, instantáneamente, lo convirtió en cristiano. Yo le pregunté extrañado: "¿Y por qué no en musulmán, que es mucho peor?". Mi amigo el rabino me miró con conmiseración y exclamó: "Tú estás loco, ¿cuándo has visto a un musulmán soltar tacos mientras lee un texto sagrado?. Eso sólo lo hacen los cristianos". Más razón que un santo tenía mi amigo el rabino, y no había que ir muy lejos para encontrar un ejemplo de la veracidad de su aserto: Yo mismo. Recuerdo que siendo un joven estúpido y un fervoroso creyente me hallaba cierto día leyendo la Biblia, al llegar al pasaje donde las hijas de Lot emborrachan a su padre, se lo pasan por la piedra y ambas se quedan preñadas, exclamé: "¡Hostia, serán putas!".
7-11-15
En cierta ocasión, durante los primeros días de la Guerra Civil española, un grupo de anarquistas entró en una iglesia. Al pasar junto al sagrario, el más joven de ellos lo abrió, cogió el cáliz y comenzó a comerse las hostias. El compañero más veterano que, en cierto modo, ejercía el mando del grupo, se acercó a él y le espetó: "¿Quieres hostias?. Pues toma hostias", y le estampó dos terribles bofetadas. Con la primera le partió el labio superior y con la segunda le rompió un diente. El chaval, sumido en la perplejidad, con la mano en la boca chorreando sangre, lo miró y exclamó: "¿Por qué?". Su compañero, y puede que jefe, le respondió: "Hemos venido aquí a quemar la iglesia, a matar al cura y a violar a las monjas. No a cometer sacrilegios."

